jueves, 12 de febrero de 2015

Cincuenta Sombras de Grey, de E. L. James


Bueno, al lío. La palabra que más se repite en la novela (al menos en la versión editada en castellano por Grijalbo) es "¡Uau!" El uso indiscriminado de esta interjección dice mucho de la calidad del objeto. En efecto, se trata del peor trozo de mierda que he tenido la desgracia de leer. Señores y vasallos. Mujeres niñas que necesitan ser rescatadas y hombres muy hombres domesticados por el amor romántico. Opciones sexuales que se salen de la norma tratadas como un Erasmus (divertido paréntesis juvenil que recordar con una sonrisa cuando seamos viejos normales) o peor aún, como una enfermedad que sólo puede curar la virtud de una doncella. Todo contado como un cotilleo del instituto. Melissa Panarello con dieciocho años escribió la mucho más adulta y espeluznante "Los Cien Golpes", que deja a este engendro de E.L. James, escrito a los cuarentaytantos, como el subproducto de una adolescente semianalfabeta y micromachista. Que haya tenido tanto éxito no dice nada bueno de nuestro sistema educativo. Hasta Corín Tellado se estará retorciendo en su tumba.



Muy recomendable para los sadomasoquistas amantes de la vergüenza ajena.

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