lunes, 17 de marzo de 2014

Manual de limpieza del monje budista, de Keisuke Matsumoto


En España y en gran parte del mundo occidental, la religión es un bien de consumo. En EEUU, donde estas cosas las llevan al extremo, además de una variedad enorme de religiones al por mayor y a gusto del consumidor hay iglesias “drive in”, como las del McDonalds. En Ede y Wangeningen, en los Países Bajos, pude contar más de 10 “cultos” distintos y un palacio de deportes de y para testigos de Jehová. Es importante para las religiones modernas tener un servicio potente de relaciones públicas y crear una imagen, real o no, de espiritualidad y trascendencia. Incluso opinadores tolosabo y torturianos como Luis Cuñaricano se apuntan al neoascetismo, que hay que vender y vender trascendencia.

Y es aquí donde aparece Keisuke Matsumoto, uno más de esa hornada de monjes, curas, párrocos diáconos… con MBA a vendernos la espiritualidad cotidiana. Uno se compra su libro y descubre en el ascetismo y en fregar los platos una forma de limpiar su alma y sentirse mejor consigo mismo. Y no es por quitarle mérito, que el mercado está competido y hace mucho frío ahí fuera, pero el budismo la verdad es que se presta bastante a eso. Los cristianos llevan ya unas décadas insistiendo en el “Dios está en todas partes”, “Dios está en los actos de cada día” y demás milongas, pero en ese sentido el budismo les lleva años de ventaja y tiene mucho más arsenal a su disposición para ofrecer una experiencia religiosa de todo a cien, de tirar la monedita, pedir un deseo, ducharte con agua fresquita en verano y limpiar tu karma. El tao es un estado de lamente y el celebro, y eso.

Y la verdad es que de eso va el libro. De eso y de limpiar. Durante 170 páginas y con unos dibujos muy cuquis nos explican cómo limpiar el polvo, cómo fregar los platos, cómo hacer caca y limpiar el váter y lo que ayuda a tu karma y a tu energía interior el llevar un orden a la hora de hacer las cosas. Ponte 2 días por semana para limpiar X parte de la casa, córtate el pelo los días 17 de cada mes, etc. La rutina te ayudará a desligarte de pensamientos materiales como el dinero, que mejor si lo dedicas a comprar este libro. Que al fin y al cabo es lo que quieren todos los autores, claro. Eso sí, algo me dice que si el libro en vez de escribirlo un monje budista con MBA lo escribe Josefa García, esa señora que limpia la escalera y a la que te limitas a saludar por la mañana, no lo compraban ni sus hijos y, desde luego, no lo traducían a seis millones de formas de comunicación.

En su descargo, eso sí, como los capítulos temáticos son cortos y sencillitos y los dibujos amenizan bastante, es un libro ideal para leer mientras se caga.



Ficha técnica.
Autor: Keisuke Matsumoto, M.B.A.
Páginas: 172
Portada: Un naranja muy cuqui como el del budismo theravada,
pero me pareció ver que el tipo es mahayana.
Sinopsis: Hay que buscar la espiritualidad tras los gestos rutinarios
de la señora de la limpieza, pero para eso necesitas a un señor rapado
que te lo explique.

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